La quema de libros en mi casa, se hace una vez al año, exactamente en octubre, cuando empieza el frió.
Me llamo Eva, soy una estudiante del instituto del alameda de osuna en Madrid y no me gusto que los profesores me digan lo que debo de hacer. Vivo en Coronales, en los nuevos chalets que están haciendo con chimenea incorporada.Antes vivía en Torrejón,y también teníamos una.
Mi chimenea está en el salón , y con ella encendida, paso largas tardes a su lado, calentita. Cuando me voy a la cama , está la casa con muy buena temperatura para acostarse.
Cristina me estaba esperando afuera para que fuera al insti con ella. Le abrí el recibidor y acto seguido la puerta.
-¡Qué caliente se está en el salón! Dijo con un tono muy expresivo.
Ella vive en la Alameda de Osuna, y no tiene chimenea.Es la mas guapa de la pandilla, y la que mas dinero tiene.Es muy respetada por todo el mundo.
-Cristina, hoy vas muy guapa, te sienta muy bien ese vestido.
-Gracias,me lo compró mi madre por mi cumpleaños y me encanta ponérmelo.
-¿Qué tal con Javi? estuve hablando con él el otro día y se quedó un poco parado.-Ella contestó derrepente:
-Ese feo no es mi novio,y sí es un cortado,allá él.
Se fue sin decirme nada, con mucha chulería, a la entrada, y se quedó allí con unas chicas, a las que no conocía de nada.
Yo entré al instituto y me fui a la clase a estudiar.Al salir del instituto vi a mi madre esperándome en la entrada.
-Eva,¿Te apetece venirte de compras con mamá? te compraré el secador y las zapatillas que te hacen falta. Asentí y subí al coche.
Una vez en el corte Inglés, estuvimos comiendo y comprando cosas.
Al día siguiente era uno, la gran quema de libros en mi casa. Vino toda mi familia, incluso mi amiga Cristina, que quedó sorprendida con mi nuevo peinado y mis zapatillas.
-Mira Cristina, éste es el nuevo equipo de alisado que tanto me gusta.-Ahora me estoy leyendo las instrucciones de la alisadora, que si no, no voy a saber manejarla. Ella sonrió con ganas, y luego se fue consumiendo como una vela.
Empezamos a tirar libros, cuadernos, hojas y cosas que no necesitábamos. Después de la quema, lo celebramos.
-Mamá, ¿Has visto las instrucciones del secador?
No hija, la habrás dejado en el salón.
Las vi, pero consumiéndose en la chimenea.
-Creí que era otra cosa, que estaba aquí para tirarla.Dijo mi abuelo.-Lo siento, te compraré otra. Mese mas tarde me la compró, pero no era una alisadora, sino que eran las instrucciones que no era capaz de que me las dieran. Al ver aquellas me alegré y me dijo:
-La chimenea no volverá a quemar cosas indevidas.
Nos fuimos a la cocina riendo cómo si nada de ésto hubiera ocurrido.
sábado, 30 de enero de 2010
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