lunes, 10 de mayo de 2010

Cuento de Mayo


-Salía de mi casa, esperaba al autobus y llevaba una maleta, un perro, y un gato.

Iba escribiendo en mi agenda todo aquello que haría en Israel.

Cogí el autobus, que me llevó al aeropuerto de Barajas, y cuando salí, empezó la acción: Llevaba en mi maleta una navaja, una pistola, y unas cuantas balas. Cogí al agente por la espalda y le pedí un asiento para Israel, él me lo concedió. No levaba D.N.I y no tenía nada más que el abono transporte. A las tres horas de viaje, salí a la calle y comenzé a mendigar. A la salida del aeropuerto, en una basura, cogí tres vasos. Me arrodillé y puse a mis mascotas conmigo. Después, conseguí un poco de dinero para poder camuflarme. Me vestí con una túnica que había en la lavandería y anduve hasta una casa en la que me esperaban.

-¡ABDUL!- dijo un señor.

Me rodearon entre tres y me comenzaron a pegar. A los diez minutos pararon y me dijeron:

-Sucia rata, no me has traido el dinero.

- Pero... Señor, eso es todo lo que tengo.

-Si mañana no mee traes lo que pido, te mato.

Me tiraron de aquella casa con mis mascotas y mi maleta. Fui a un callejón donde había un bar, donde planeé un robo en un banco.

Al día siguiente le pedí dinero al dueño del bar, pero me dijo que no. Le dí un navajazo en el costado y cogí toda la caja. Me compré un traje y unas gafas y caminé hasta el banco.

-Señorita, necesito dos billetes de quinientos y 3 de doscientos.

- Pero yo no puedo darte nada.

Como hagas algo, te doy un tiro.

-Como digas.

Le entregué al señor el dinero, pero al salir me estaba esperando la policía, quién me dió una paliza y me enzerró en la cárcel. Me calleron treinta años por un robo en un banco, pero las cosas furon igual.

lunes, 26 de abril de 2010

Sung

En el internado ocurren cosas sospechosas y sucesos que puedes imaginar.
Me llamo Yang, soy una niña de Corea del sur y soy huérfana. Mi comida preferida es la sopa de ajo y el plátano, y mis libros favoritos son el relato de una princesa y pequeño romance. Llevo toda la vida en este internado , y , sinceramente, se pasa muy mal.
Nos hacen trabajar todos los días, y nos castigan de forma muy severa si no cumplimos las tareas.Solemos hacer punto, lavar ropa y colgarla en grandes tenderos.
Ahora ha venido una chic llamada Sung, es muy pequeña y siempre esta castigada por no terminar la tarea. Cruzando su pasillo le dije que nos escaparíamos del internado sin que nos vieran, para que fuera recaudando provisiones. Un mes mas tarde nos aventuramos en una aventura peligrosa.
-Yang, tengo mucho miedo, a saber lo que hay fuera.
Cuando salimos a la calle, después de escaparnos con mucho miedo por cierto, vimos cosas muy extrañas.Había hombres con armas rodeando el internado y un hoyo de gente muerta. Le dije a Sung el recorrido y juntas nos pusimos a caminar sigilosamente. Estuvimos cavando un agujero durante muchos días hasta que nos quedamos sin víveres.
Lo habíamos acabado de terminar, por lo que le dije a Sung que pasara ella primero. Un minuto mas tarde fui a entrar cuando un señor armado me miró, me cojió y me llevó a una cabina.
-Sung, escápate, yo iré luego.
-Vale.
Allí lo ultimo que recuerdo es que me apuntó con un arma y me disparó. Me perforó la tripa y caí desangrada.
Ella me miró, y vi como lloraba y gritaba mi nombre.

sábado, 20 de marzo de 2010

Mi caballo reluciente


Vendí a mi antiguo caballo a una residencia en la granja para animales de competición.

Acababa de sufrir una lesión en la rodilla que no le permitiría seguir en la competición.Antes había ganado muchas copas y medallas.

Vinimos de Sudamerica como autenticos héroes.Se estuvo entrenando en un establecimiento que vivía de los caballos de competición , cuidaba y les daba hogar a los caballos que competían. Les peinaban y les dejaban cabalgar a solas en un recinto cubierto. En casa, lo mantenía a bas de hierba, y tenía un cuadrado bastante grande para entrenar.Estaba muy flaco y le costaba correr con alguien encima.

Estuvimos en un granja, para alistarse en una competición regional de la zona, y y le estuvieron tomando medidas, pesando y poniéndole herraduras. Fui a Barcelona a una pequeña masía donde tenían caballos negros.

Elegí a un caballo que en principio era debilucho, u le llamé Reluciente, porque era bonito, tenía elegancia y destacaba por su señorío.

sábado, 30 de enero de 2010

La quema de libros en mi casa, se hace una vez al año, exactamente en octubre, cuando empieza el frió.
Me llamo Eva, soy una estudiante del instituto del alameda de osuna en Madrid y no me gusto que los profesores me digan lo que debo de hacer. Vivo en Coronales, en los nuevos chalets que están haciendo con chimenea incorporada.Antes vivía en Torrejón,y también teníamos una.
Mi chimenea está en el salón , y con ella encendida, paso largas tardes a su lado, calentita. Cuando me voy a la cama , está la casa con muy buena temperatura para acostarse.
Cristina me estaba esperando afuera para que fuera al insti con ella. Le abrí el recibidor y acto seguido la puerta.
-¡Qué caliente se está en el salón! Dijo con un tono muy expresivo.
Ella vive en la Alameda de Osuna, y no tiene chimenea.Es la mas guapa de la pandilla, y la que mas dinero tiene.Es muy respetada por todo el mundo.
-Cristina, hoy vas muy guapa, te sienta muy bien ese vestido.
-Gracias,me lo compró mi madre por mi cumpleaños y me encanta ponérmelo.
-¿Qué tal con Javi? estuve hablando con él el otro día y se quedó un poco parado.-Ella contestó derrepente:
-Ese feo no es mi novio,y sí es un cortado,allá él.
Se fue sin decirme nada, con mucha chulería, a la entrada, y se quedó allí con unas chicas, a las que no conocía de nada.
Yo entré al instituto y me fui a la clase a estudiar.Al salir del instituto vi a mi madre esperándome en la entrada.
-Eva,¿Te apetece venirte de compras con mamá? te compraré el secador y las zapatillas que te hacen falta. Asentí y subí al coche.
Una vez en el corte Inglés, estuvimos comiendo y comprando cosas.
Al día siguiente era uno, la gran quema de libros en mi casa. Vino toda mi familia, incluso mi amiga Cristina, que quedó sorprendida con mi nuevo peinado y mis zapatillas.
-Mira Cristina, éste es el nuevo equipo de alisado que tanto me gusta.-Ahora me estoy leyendo las instrucciones de la alisadora, que si no, no voy a saber manejarla. Ella sonrió con ganas, y luego se fue consumiendo como una vela.
Empezamos a tirar libros, cuadernos, hojas y cosas que no necesitábamos. Después de la quema, lo celebramos.
-Mamá, ¿Has visto las instrucciones del secador?
No hija, la habrás dejado en el salón.
Las vi, pero consumiéndose en la chimenea.
-Creí que era otra cosa, que estaba aquí para tirarla.Dijo mi abuelo.-Lo siento, te compraré otra. Mese mas tarde me la compró, pero no era una alisadora, sino que eran las instrucciones que no era capaz de que me las dieran. Al ver aquellas me alegré y me dijo:
-La chimenea no volverá a quemar cosas indevidas.
Nos fuimos a la cocina riendo cómo si nada de ésto hubiera ocurrido.